martes 20 de octubre de 2009

Esto es la buena suerte


¿Se considera usted una persona afortunada, o mejor dicho que tiene “buena suerte”? ¿O por el contrario es de aquellos que se consideran con mala suerte, con la “macacoa” o simplemente “salado”? Según el diccionario Larousse, la suerte se define como “fuerza o poder que determina ciertos acontecimientos independientemente de la voluntad del individuo”. De acuerdo a esta acepción la suerte es algo que no podemos controlar, al menos en teoría, y que aparentemente es parte de nuestro destino desde el día en que nacemos. La buena o mala suerte, tiene el poder de transformar lo improbable en lo posible, hacer la diferencia entre la vida y la muerte, la recompensa y la ruina, la dicha y la aflicción.

A todo esto hay que recordar que las personas desde tiempo inmemoriales, han buscado siempre una manera efectiva de mejorar su buena fortuna, y se han valido de patas de conejo, tréboles, resguardos, talismanes, hechizos y cosas tan simples como “tocar madera”. La mala suerte puede venir de supersticiones tales como caminar debajo de una escalera, puesto que el triángulo que se forma es una alegoría de la santísima Trinidad y romperla traería la desgracia, el número 13 de la última cena donde había 13 comensales, derramar sal, del tiempo en que la sal era una ingrediente tan vital que no se podía desperdiciar, y así como tantas otras supersticiones de tiempos en que la ciencia estaba en sus orígenes y que en realidad no tienen validez.

El psicólogo Richard Wiseman, mediante estudios recientes, ha comprobado que la buena suerte no es algo que viene por cábalas, amuletos, hechizos, ni de probabilidades al azar. Tampoco es algo que viene predeterminado desde el nacimiento de cada individuo. No hay nadie que nazca con buena ni mala suerte, aunque la astrología predique o “prediga” lo contrario. A pesar de que las personas no tienen conocimiento propio de la causa de su buena o mala suerte, son sus actitudes y comportamiento los que son responsables de su fortuna. Por ejemplo, en un experimento, éste psicólogo reunió dos grupos de personas, unas que se consideraban a sí mismas con buena suerte y otras que se consideraban con mala suerte. A ambos grupos se les dio un periódico y se les dijo que contaran las fotos en total. En promedio las personas con “mala suerte” tomaron un total de dos minutos en contar las fotos, mientras los que tenían buena suerte sólo tomaron unos segundos. La razón fue simple, en la segunda página del periódico había un mensaje que decía: “Pare de contar, hay 43 fotos en este periódico”. Además, a mitad del periódico había otro anuncio que decía: “Pare de contar y dígale al experimentador que vio este anuncio y gánese $250”. Estos anuncios estaban en letras grandes y cubrían casi media pagina, pero solo los que se consideraban con buena suerte lo vieron y los otros que se consideraban con mala suerte, al estar ofuscados contando fotos perdieron la oportunidad. Pruebas de personalidad revelaron además que las personas que se consideran con mala suerte son generalmente mucho más tensas y ansiosas que la gente afortunada. Otras investigaciones han demostrado que la ansiedad interrumpe la habilidad de las personas para darse de cuenta de lo inesperado. Así es con la suerte, la gente “no afortunada” pierde las oportunidades del azar pues están buscando algo diferente. Son de los que van a las fiestas buscando su “pareja perfecta” y pierden la oportunidad de hacer buenos amigos. Van a los mismos lugares a vacacionar, hablan con las mismas personas, siguen la misma ruta desde y hacia el trabajo y en general siguen una rutina cotidiana donde lo inesperado y el riesgo son mínimos. Una persona “no afortunada” consideraría el haberse roto un brazo en un accidente de auto, como un evento enormemente desafortunado, mientras una persona “afortunada” lo consideraría un evento extremadamente afortunado tomando en cuenta de que pudo haber perdido la vida.

domingo 1 de marzo de 2009

FRASES DE SUERTE


Algunos nacen con suerte y otros nacen en Argentina.

Los pobres tienen tanta mala suerte que el día que la mierda tenga valor nacerán sin culo.

La suerte buena o mala es el pretexto de los fracasados.

Suerte, es la palabra que usa Dios cuando quiere permanecer anónimo.

La suerte es tener todo lo que se busca.

Un amigo, una amiga, una noche de pasión... quién sabe lo que te espera.

La suerte no existe, simplemente todo depende de nuestros actos.

Quien busca suerte no la encontrará, es ella la que te debe encontrar.

La cualidad más notable de la suerte es que puede ser buena o mala.

El que juega por necesidad, pierde por obligación.

La fortuna favorece a la mente preparada.

Mala suerte es el pretexto de los perdedores...

La suerte, suceso donde favorece al individuo y el deseo de todos.

Suerte es estar en el lugar y en el momento adecuado.

Suerte es que teniendo unos padres tan feos como los mios haya salido yo tan guapo.

La suerte o se tiene o no, no te empeñes en conseguirla si no la tienes.

Yo creo en la suerte. Entre más trabajo, más suerte tengo.

La suerte nos da la espalda cuando se encuentra a una bonita mujer.

No hay sin suerte.

La suerte no da nada, tan sólo lo presta.

La suerte es para los mediocres.

La suerte es para los que no se preparan.

Se dice en el teatro "mucha mierda" ya que antiguamente la gente iba al teatro en cochera o a caballo, y a más mierda de caballo más gente habia ido al teatro.

Yo también tengo suerte, pero toda mala.

La experiencia me ha enseñado bastantes cosas, una de ellas es que todos los tontos tienen suerte, por eso yo he dejado de buscarla ya hace rato.

La suerte beneficia a las mentes preparadas.

Suerte y destino, una relación cuando la suerte sigue al destino después de una vida con obtáculos.

La suerte esta en tu mente; si crees que tienes mala suerte la tendrás, si crees que tienes buena suerte eso mismo atraerás.

La suerte de la fea, la bonita la desea.

La suerte es sólo una cara del azar

domingo 25 de enero de 2009

TU SUERTE ESTA EN LAS LETRAS DE TU NOMBRE


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viernes 24 de octubre de 2008

ORACIONES QUE ATRAEN TRABAJO Y SUERTE



Oración al espíritu de la buena suerte

!Oh misterioso espíritu que diriges todos los hilos de nuestra vida! Desciende hasta mi humilde morada, ilumíname para conseguir por medio de los secretos azares de la lotería, premio que ha de darme la fortuna y con ella la fecilidad y el bienestar que recibirá mi alma; obseva mis intenciones que son puras y sanas y que van encaminadas en bien y provecho mío y de la humanidad en general.

Yo no ambiciono riquezas para mostrarme egoísta o tirano, deseo dinero para comprarme la paz de mi alma, la ventura de lo que amo y la prosperidad de mi esperanza.

!Oh Soberano Espíritu! Si tú crees que yo debo pasar todavía muchos días sobre la tierra sufriendo las incomodidades que el destino me repara hágase tu volntad; yo me resigno a tu decreto, pero ten en cuenta mis sanos propósitos en este momento en que te invoco la necesidad es que me encuentro y si está escrito en el libro de mi destino, sean satisfactoriamente atendidos mis votos que están expresados con toda sinceridad en mi corazón. Amén.

Oración del dinero

Con la ayuda del Señor no carezco de ninguna cosa buena Tengo mi cartera bendecida por el Señor, abierta no solamente para recibir sino también para dar al necesitado.

!Señor permite que use este dinero con sabiduría y lo comparta con mis hermanos como tú lo mandas!

No hay ningún camino cerrado para mí. Si tengo alguna necesidad o si necesito más abundancia, busco a Dios que me enseña el camino a seguir, si tengo fe y me atrevo a creer.

!Oh Señor! Tú que tienes el poder de dar al necesitado, ayúdame a resolver mis problemas y no permitas que carezca de salud y dinero para cubir mis necesidades.

Rece tres Padre Nuestro y tres Ave María.


Oración para hacer fortuna

En nombre de nuestro Señor Jesucristo, Padre, Hijo y Espíritu Santo, solo un Dios en esencia y trino en personas. Yo te invoco, Espíritu, Espiritu, Espiritu bienhechor para que seas mi ayuda, mi apoyo; protegas mi cuerpo y mi alma, acrecientes mis riquezas seas mi tesoro para la virtud de la Santa Cruz, de la pasíón y muerte del Todopoderoso yo te requiero por todos los Angeles de la corte celestial por los padecimientos de la bienaventurada siempre Virgen María y por el Señor de los ejeércitos que ha de juzgar a los vivos y a los muertos.

A vos, que sóis alfa y omega, Emperador de reyes, Mesís, Señor y Dios mío a quien todos los Santos invocan, yo os ¿considero y os benidgo y por vuestra preciosa sangre que derramasteis para salvar al pecador os dignei celebrar mis votos, Amen

Tres Padre Nuestro a la Santísima Trinidad y un Padre Nuestro al Eterno padre porque siga mis pasos. Amen

Oración para ganar la lotería

Es preciso antes de acostarse rezar devotamente esta oración después de lo cual la colocaréis debajo de la almohada.

!Oh misterioso espíritu dirigid todos los hilos de nuestras vidas! Desciende hasta mi humilde morada ilumíname para conseguir, por medio de los secretos azares de la loteria, el premio que ha de darme la fortuna, el bienestar y el reposo. Penetra en mi alma, examíname. Ve que mis intenciones son puras y nobles y que se encaminan en el provecho mío y de la humanidad en general. Yo no ambiciono las riquezas para mostrarme egoista y tirano. Deseo el dinero para comprar la paz de mi alma y ventura de los que amo y la prosperiad de mis empresas.

CLAVES PARA LA BUENA SUERTE Y FORTUNA


Científicos descubren las claves para tener la buena suerte de cara. Psicólogos y sociólogos coinciden: sólo de nuestra propia actitud depende que nos sonría la fortuna.



Entre sus amigos, Joan tenía fama de cenizo. En menos de tres días, su novia le había plantado por su amigo de toda la vida, sus jefes le habían concedido un traslado al destartalado despacho del semisótano –un magnífico habitáculo de 2x2 con vistas al muro del patio– y su gato había aprovechado el momento para practicar el salto de altura desde la ventana de su apartamento, en un octavo piso. El gato, además, había demostrado experimentalmente que eso de las siete vidas era, en realidad, un cuento chino. Pero aquella mañana, Joan creía tener un buen motivo para pensar que su suerte, por fin, iba a cambiar. Allí mismo, bajo la mesa del despacho, relucía una brillante moneda de un euro. “Ahí está –pensó nuestro hombre–, el euro de la suerte”, y con un rápido movimiento se lanzó a por él. En su entusiasmo, Joan no percibió que la mesa era algo más ancha por aquel lado, así que cuando alzó la cabeza se golpeó violentamente. Un compañero lo encontró inconsciente unos minutos después. La moneda, por cierto, había desaparecido.
¿Acaso el Destino juega con el bueno de Joan? ¿Paga los pecados de una vida anterior? ¿Olvidó la pata de conejo en casa? En absoluto. Tras su aparente mala suerte no se esconde un pavoroso hado, ni ha sido víctima de un funesto mal de ojo, porque la fortuna, en definitiva, depende de nosotros mismos. Eso al menos es lo que sostiene el psicólogo Richard Wiseman, autor de un más que curioso estudio sobre este fenómeno.

viernes 17 de octubre de 2008

EL OJO DE HORUS EL AMULETO PARA LA BUENA SUERTE


El ojo wedjat, udjat, udyat, ugiat, ojo de Horus, es uno de los amuletos más conocidos del antiguo Egipto y del mundo musulmán actual. Como talismán simboliza la salud, la prosperidad, la indestructibilidad del cuerpo y la capacidad de renacer. El wedjat, un ojo en parte humano y en parte de halcón, es el ojo de Horus, dios de los cielos, y viene a significar «la unidad o totalidad restablecida». Estos amuletos les servían no solo contra las enfermedades sino también contra traiciones, conjuros y maldiciones enviados por los enemigos y mal de ojo.

Era uno de los más poderosos amuletos, que protegía especialmente la incisión practicada en la momia para extraer sus órganos. Al ojo se le representó, desde hace miles de años, con un círculo con un punto en el centro, el mismo símbolo que representa al Sol y, por lo tanto, representa el poder de lo eterno, que no cambia con el tiempo. Por eso, este talismán ayuda a lograr una posición y estabilidad, otorgando fijeza de objetivos. Proporciona fuerza, coraje y sabiduría. Fue muy usado en collares para proteger de miradas envidiosas.

BUENA SUERTE O MALA SUERTE ¿QUIEN SABE?


En esta ocasión, quiero compartir contigo un relato que a mi me ayudó a ver las crisis de la vida de diferente manera y espero que a ti también te guste y te enriquezca.

Había un anciano campesino que tenia un caballo.Una mañana el animal se escapó a las montañas. El vecino del dueño, compadecido fue a decirle “¡Qué mala suerte! ahora como vas a arar el campo?” “Mala suerte, buena suerte, ¿quién sabe?” contestó el campesino.

Unos días después, el caballo regresó y trajo consigo una manada de potros salvajes. Juan, el vecino, corrió a felicitar a su amigo por su buena suerte, pero el campesino nuevamente afirmó “Buena suerte, mala suerte, ¿quién sabe?”.

Al poco tiempo, cuando su hijo estaba domando uno de los caballos, se cayó del animal y se rompió la pierna. Otra vez fue el compungido vecino a lamentarse de la desgracia, y otra vez el anciano, con una serenidad inamovible, le contestó: “mala suerte, buena suerte, ¿quien sabe?”.

Finalmente, llegó al rancho un oficial del ejército que iba a reclutar jóvenes para ir a la guerra. Como el hijo del campesino tenia enyesada la pierna, fue liberado de prestar el servicio.

Este relato de Anthony de Mello, ilustra también el conocido dicho de la sabiduría popular de que “no hay mal que por bien no venga”. Yo, sin embargo, nunca le había dado mucho crédito a este refrán, hasta que leí este cuento. Por alguna razón, las imágenes de la narración se me quedaron grabadas profundamente y entonces empecé a ver las “grandes tragedias” de mi vida con otros ojos. Me di cuenta que en muchas ocasiones, lo que de momento me parecía una verdadera catástrofe, a la larga producía frutos que nunca hubiera imaginado que llegarían.

Cuando compartí estas experiencias con mis amigas, resultó que todas habían tenido alguna crisis o pérdida en su vida, de la que más tarde o más temprano, se había derivado un don.

Por ejemplo, una de ellas había vivido una separación de su pareja que se había dado en circunstancias muy dolorosas y había requerido un gran valor de su parte tomar la decisión de llevarla a cabo. Dos meses después, le propuso a su esposo tomar una terapia de pareja que facilitara el proceso para separarse definitivamente o para recuperar su relación. Hace dos años de esto, mi amiga sigue casada, y su matrimonio es más estable y feliz que nunca. Como ella misma lo dice, “si no hubiera vivido esa crisis, no tendría la relación que disfruto ahora”.

Frecuentemente nos sentimos atrapadas en los conflictos o devastadas por las pérdidas y se nos olvida que no podemos ver más allá de ese momento, pero que el dolor siempre pasa, no es eterno y que finalmente volverá a brillar el sol, como sucede después de una tormenta.